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En busca de envases sostenibles: Sistemas bag in box

¿Por qué elegimos sistemas bag in box para nuestros detergentes a granel?

Llevamos ya dos años con la jabonería abierta y hemos aprendido mucho en este  “corto recorrido”. Estamos en continua búsqueda de productos que sean lo más naturales posibles y con el menor componente químico que pueda ser perjudicial para nuestra piel y nuestra salud. Sin embargo, no nos quedamos ahí: también buscamos que los envases que contienen los jabones que vendemos a granel sean lo más sostenibles posible. Y aquí es donde también encontramos un reto importante: los recursos son limitados y queremos fomentar que no se practique la cultura de usar y tirar, o si no hay más remedio, que sea lo mínimo posible.

Hemos valorado diferentes sistemas, que por otro lado deben cumplir con la regla de coste-eficiencia para conseguir poder ofrecer productos de buena calidad, con un impacto sobre el medio ambiente lo más cercano a 0 y por otro lado que sean asequibles para todos los bolsillos.

Tras evaluar estas tres variables nos decidimos por los sistemas bag in box (BIB) que ofrecen grandes ventajas en comparación a bidones surtidores de plástico

Ventajas de los sistemas bag in box:

Reduce el número de materias primas

Los componentes con que se fabrica todo el sistema BIB  (cajas, bolsas, dosificadores, etc.) están producidos con materiales menos dañinos con el medio ambiente.

Una bolsa de bag in box de 5 litros necesita un 70% menos de plástico que una botella del mismo material y capacidad.

Menor coste de transporte 

Los dispensadores BIB permiten reducir costes de almacenamiento y transporte. Es posible almacenar y trasladar un número mayor de envases BIB, ya que estos envases pesan menos y se reduce la cantidad de combustible que se necesita para su transporte, consiguiendo así una reducción de la huella de carbono.

Menor contaminación ambiental

El bag in box es un sistema respetuoso con el medio ambiente y presenta una reducida huella de carbono. Lo que además se traduce en una reducción de los costes de reciclaje, ya que tanto la bolsa como el cartón son reciclables.

Otros comercios, en el ánimo de reutilizar los bidones de plástico dispensadores han creado un sistema circular donde, una vez vaciados de producto, se devuelven al productor para que los limpien y los vuelvan a rellenar.  Este sistema sin duda es mejor que desechar o pretender reciclar todo los envases de plástico generados – sólo una pequeña parte de los plásticos se reciclan, el resto, va a parar a nuestros océanos – Sin embargo, este sistema circular, supone un  mayor perjuicio que alternativas como el BIB, debido al impacto en la huella de carbono generada por el  transporte y el consumo de agua que se emplea su limpieza.

Más prácticos

Los sistemas bag in box están compuestos principalmente por una caja, una bolsa y un tapón dosificador. Gracias a este último elemento, es posible extraer únicamente la cantidad de producto que necesitamos sin desperdiciar nada. Asimismo, el detergente se mantiene en unas óptimas condiciones durante mucho más tiempo, ya que su sistema impide que entre aire en su interior.

¿Nuestro consejo?

Protégete a ti y a los tuyos con productos lo más saludables y naturales posibles y protege el medio ambiente dándole una oportunidad a tus envases tras su uso. Y si vives en Madrid, ven a Maravillas de Jabón a rellenar tus envases con nuestros detergentes a granel y así empezar un ciclo de limpieza más sostenible.

 

 

Tipos de jabón

Antes de iniciarnos en esta aventura de los jabones, habíamos escuchado en innumerables ocasiones que había muchos tipos de jabón, pero lo cierto es que no teníamos mucha idea de las diferencias entre unos y otros. Ahora que ya estamos un poco mas instruidas en la materia, y como por algo hay que empezar, hemos decidido iniciar este blog con un básico esencial sobre jabones: sus inicios, qué tipos podemos encontrar y cómo se pueden clasificar.

El jabón es un producto cosmético que utilizamos para lavarnos y eliminar la suciedad. No se conoce a ciencia cierta ni cuándo ni dónde se elaboró el primero, pero se piensa que pudo ser en el Monte Sapo, junto al río Tíber, donde en una serie de rituales, se mezclaba la grasa de animales sacrificados con restos de ceniza. Los esclavos fueron los primeros que adviertieron, al mezclar esa amalgama de sebo y ceniza con el agua del río, de sus propiedades de limpieza, primero en las manos y más tarde en las prendas de vestir.

 

Sea real esta u otras teorías sobre el hallazgo del jabón, lo cierto es que la industria jabonera prosperó rápidamente en toda la zona mediterránea, tanto en España como en Italia, como consecuencia de la gran cantidad de aceite de oliva presente en estos países.

Con independencia de la forma de elaboración, el jabón limpia gracias a sus propiedades humectantes (haciendo que lo que se va a limpiar retenga la humedad, facilitando así la limpieza) y detergentes (capaz de emulsionar las grasas y los aceites favoreciendo que se disuelvan en agua sustancias insolubles); finalmente, las moléculas jabonosas permiten que las gotas de suciedad queden rodeadas por una envoltura de jabón en un proceso que funciona mejor en agua caliente y mas aún si se frota.

Hay muchas formas de clasificar el jabón: por su método de elaboración, su composición, el producto resultante, etc., pero yo me voy a focalizar en los jabones que todos conocemos y de los que hemos oído hablar, y aun así no sabemos muy bien cuáles son sus características y en qué se diferencian unos de otros. Así, entre los tipos mas populares podemos encontrar el jabón de Marsella, el de Castilla, el de Alepo, el jabón azul y blanco (portugués), el jabón de brea, el de coche, el de afeitar, y así un largo etcétera. Yo me voy a centrar en los cuatro primeros.

El jabón de Marsella (o savon de Marseille) es un jabón tradicional, fabricado en Francia, en la ciudad que le da nombre y elaborado a base de aceites vegetales; por lo que es 100% vegetal y de una calidad excepcional. Contiene tres tipos de aceite que deben estar presentes en un 72% en su formulación. El auténtico jabón de Marsella tiene forma de cubo de 600 g, es de color verde o blanco y lleva una indicación de extra puro del 72%; no contiene ni colorantes ni conservantes ni perfume, y nunca grasas animales.

Por otro lado, el jabón de Castilla se fabrica a base de aceite de oliva, sosa y agua, y recibe su nombre por haberse producido a gran escala en territorios de la Corona de Castilla. No debe confundirse con el de Marsella, que utiliza aceites vegetales de diferente procedencia, mientras que el de Castilla únicamente contiene aceite de oliva. A diferencia de los métodos de producción de jabones de otros territorios (como por ejemplo Países Nórdicos, en los que se usaba grasa o sebo animal), en la zona de Castilla existía abundancia de cultivos y prensado de aceite de Oliva y muy pronto se descubrió que este importante ingrediente producía un jabón de una calidad muy superior.

El jabón de Castilla se convirtió en un producto deseado, no solo por sus beneficios para la piel, sino también porque pronto el mundo de la medicina descubrió sus valores, y se convirtió en la primera elección de muchas de las familias reales de toda Europa.

El jabón resultante que produce el aceite de oliva al saponificarse es muy suave y delicado. El aceite de oliva también contiene Escualeno que tiene la capacidad de ayudar a la piel a retener la humedad, al mismo tiempo que nutre y suministra protección para todo tipo de pieles, especialmente las secas y sensibles. Es no graso, lo que significa que de ninguna manera restringe u obstruye los poros. También se ha probado que acelera el proceso de cicatrización debido al contenido de Vitamina E. El Escualeno de oliva ayuda a la capacidad que posee la piel para regenerarse y nutrirse de manera natural.

El de Alepo es un jabón de aceite de oliva sobreengrasado con aceite de laurel, que viene produciéndose de manera tradicional en la ciudad de Alepo, al norte de Siria y podría considerarse el antecesor de jabón de Marsella. Las materias primas que se utilizan para su elaboración son aceite de oliva de segunda presión, hidróxido de sodio (sosa) y aceite de laurel en proporción variable. Tiene una característica particular y es que cuando se sumerge en agua flota. Es hipoalergénico y gracias al laurel, antiséptico, que lo hace muy recomendable para el tratamiento del acné juvenil.

Finalmente, otro jabón que nos llama la atención es el jabón azul (o portugués) que guarda similitudes con el jabón de Marsella, aunque presenta un color diferente. Este jabón guarda el mito de los portugueses, que poseen la fama de tener un buen pelo y de ahí que se caracterice por sus propiedades para evitar la caída de este.

Y hasta aquí la primera entrada. Esperamos que os haya gustado. Si tenéis alguna duda u os gustaría conocer más sobre el jabón, dejadnos comentarios y os respondemos en cuanto podamos. Gracias.

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